Entradas

Mostrando entradas de 2025

Ansiedad y la Búsqueda de la Calma Interior

En ocasiones experimento ansiedad y no pasa nada; es algo que todos sentimos, pues se trata de una reacción natural de nuestro cuerpo ante los peligros que nos rodean constantemente. En el pasado, esta respuesta surgía cuando nuestra supervivencia estaba en riesgo, como cuestión de vida o muerte. Hoy en día, esos peligros han cambiado y, aunque no siempre sean amenazas reales, continúan afectándonos a diario. La Real Academia Española define la ansiedad como "la angustia que acompaña a muchas enfermedades, especialmente a ciertas neurosis, y que impide el sosiego." Esto plantea algunas preguntas: ¿Si no estamos enfermos, no podemos sentir ansiedad? ¿Será posible alcanzar la calma alguna vez? Últimamente, esa ansiedad ha perturbado mi tranquilidad y me ha impedido estar en paz conmigo misma. Durante mucho tiempo logré mantener esa serenidad, quizás porque había delegado la responsabilidad de mi bienestar emocional en otra persona. Esa decisión, sin embargo, no fue acertada...

“Maldito lunes”: cuando la semana empieza con tormenta

Maldito lunes, que llegas sin avisar. No das tregua para recomponerse del intenso fin de semana. Vienes como un vendaval, sin posibilidad de refugio. O lo afrontas, o no hay vuelta atrás. La ansiedad se disipa solo cuando este fatídico día pasa de largo. Cuando despierto y ya es martes, siento que puedo respirar. Pero los días avanzan y, curiosamente, mientras se acerca el siguiente lunes, las ganas de que no llegue aumentan. Supongo que la ansiedad tiene sus propios mecanismos para manifestarse, y este es uno de ellos: hacer que los lunes pesen más de lo que deberían. Intento recurrir a remedios para no pensar en el lunes, para esquivar esa sensación de vacío que muchas veces se instala y no quiere irse. Hago lo posible por que no me afecte, por seguir con mi vida, con lo que hago, con lo que me construye. Gracias a todo lo que hago en mi día a día, mantengo la ansiedad a raya. Hace tiempo que dejé de hablar del “muerto”. Ya no lo hago presente en mi cabeza. Y así, poco a poco, esto ...

Soltar para sanar

La verdadera inteligencia está en saber cuándo hay que huir, y no quedarse anclado en un momento determinado. No puedo pretender que el tiempo pase rápido ni que la vida me lleve por buenos caminos, pero sí puedo decidir qué hacer con ese tiempo y con esa vida. Las circunstancias en las que me encuentro ahora me obligan a intentar desprenderme de esa raíz que sigue anclada a mí. ¿Cómo es posible que algo tan efímero haya podido arraigarse tanto, hasta el punto de no saber cómo liberarme de esta cárcel emocional? Una parte de mí no quiere soltar esa cadena que me ata a un pasado que ya no existe, mientras otra tira con fuerza de ella porque ya no quiero seguir viviendo esta tortura. Una tortura que me ahoga poco a poco, que me deja un nudo en el pecho constante. No puedo ser feliz si sigo buscando algo que ya no está. Sé que me hace daño. Sé que esta angustia se irá si dejo de pensarlo tantas veces, si dejo de darle voz, de alimentarlo. Tengo muchos recuerdos buenos, pero he olvidado ...

REFLEXIONES

  A veces, la vida nos sorprende llevándonos por trayectorias que jamás imaginamos recorrer. Estos caminos, que muchas veces resultan difíciles e inexplorados, nos obligan a avanzar por sendas que nunca pensamos que serían parte de nuestra historia. Cuando nos enfrentamos a ellos, solo nos queda caminar y descubrir lo que el destino tiene preparado. Durante mucho tiempo, adopté una actitud conformista ante la vida, aceptando todo tal y como venía, pensando que simplemente “era lo que había y nada más”. Sin embargo, con el paso del tiempo, he aprendido a no conformarme con lo que tengo, y he comenzado a gestionar mi vida y las circunstancias de la mejor manera posible. Reconozco que a veces puedo equivocarme, como cualquier ser humano, pero he dejado de temer al riesgo; ahora me permito vivir plenamente, sabiendo que cada día puede ser el último. Las decepciones forman parte de la vida y, en muchas ocasiones, surgen de las expectativas que proyectamos en los demás, creyendo erróneam...

El Grito del Silencio

  A veces el silencio grita demasiado fuerte y yo lo oigo. Lo oigo desde muy lejos, lo oigo en mi interior como grita lo que yo a veces tengo miedo de decir. Me quedo callada y dejo que hable. Que me diga las cosas que yo pienso y las que nunca he pensado también. Dejo que mi mente me lleve por lugares que nunca he querido conocer. Debo conocerlos, debo dejarme llevar y ver qué ocurre. Nunca me hubiera gustado explorarlos, pero aquí están y hay que transitar por ellos. A veces me sorprendo a mí misma pensando cosas que no debería y enseguida intento bloquearlo y que desaparezca, pero sigue aquí, sigue llenando mis noches que a veces se convierten en amargas. Todavía tengo noches en las que busco razones para esta despedida, busco alguna lógica sobre lo que ha pasado, pero no la hay ni la va a haber. Sé que este proceso es largo y que solo depende de mí cómo afrontarlo. Dejar que esto se quede anclado dentro de mí o dejar que salga y se vaya. Quiero mirar por la rendija y ...

RENACER ENTRE PAGINAS NUEVAS

   Ya he dejado de invertir energía en aquello que no me hace bien. He vuelto a mis rutinas que tanto me hacían falta. Necesitaba, también, ocupar mi tiempo en cosas que requirieran mi atención y concentración. Necesito dejar de pensar en todo lo que ha sucedido, porque sinceramente no me hace bien. He vivido meses muy bonitos, pero ahora debo dejar ir esta historia y cerrar el capítulo para iniciar otros. Otros capítulos que me impulsen a ser mejor persona, que me permitan volver a confiar en las personas. No todo el mundo es cobarde ni mentiroso; no todas las personas son adolescentes que no saben lo que quieren ni cómo tratar a quienes les rodean. Quizá hable desde la rabia y el dolor, pero es lo que ahora mismo siento. Sé que el amor cada vez se irá más lejos y no volverá. Yo seguiré aquí, con mi vida, con mis inquietudes y con todas aquellas cosas que me hacen tan feliz. El deporte, que me ayuda a desconectar y me hace sentir mejor cada día. Mis clases de italiano, ...

He decidido dejarte ir, con todo el dolor de mi corazón.

Me doy cuenta de que esto ya no va a ninguna parte. Esta relación terminó hace mucho tiempo. Estoy muy triste, pero sé que esto forma parte del proceso, y que será un camino largo, lleno de altibajos. Habrá días en los que me sienta mejor, y otros en los que te extrañe tanto que lo único que quiera sea oír tu voz. Pero ya no estás. Ya no está la persona a la que yo quería. Los buenos momentos entre tú y yo se han ido. Ya no hay llamadas ni mensajes. Tengo que aprender a convivir con este dolor que me quema por dentro, que me hace sentir un nudo en el estómago todo el día. A veces la ansiedad aparece, pero me he dado cuenta de que soy más fuerte que ella, más fuerte que antes. Todos los días me repito a mí misma: "Celia, tú puedes. Celia, ya has pasado por esto antes." Ya no me queda nada de esa persona, solo recuerdos. Recuerdos que, con el tiempo, se irán espaciando hasta que mi mente deje de acudir a ellos en los momentos de soledad. Hasta que ya no busque su presencia en ...

Ojalá

  Desearía poder dejar atrás esta pena que lo llena todo y este vacío que me impide ver más allá. Ojalá desaparecieran todos esos momentos. Ojalá desaparecieras tu. Todo lo que hemos tenido vuelve a mi cabeza una y otra vez, generando una ansiedad que yo no he pedido, que no he buscado. Quiero volver a ese momento feliz, pero siento tanta tristeza que deshecho la idea casi al momento. Ojalá la tristeza desapareciera, pero no puede ser, todo tiene su proceso y tiene que ser así. La gente me dice que esto es el mismo proceso de desengancharse de una droga. Al final la dopamina hace el mismo efecto en ti. Sabes que no está bien pero solo quieres saber de esa persona, saber si está bien y si no te ha olvidado. Me está costando muchísimo y no dejo de pensar en todo y todo lo que pasó. Se que hice lo correcto y que salí de allí sabiendo que estaba haciéndolo bien, aunque estuviera en ese momento rota de dolor. Tuve fuerzas para saber que no era el sitio correcto. Se que ahora no lo veo c...

Hay un vacío en mi

  Hace una semana que siento un vacío en mi interior, un vacío que nada logra llenar y que, cuando parece hacerlo, se desvanece rápidamente. Llevo días formulándome tantas preguntas que mi mente se siente agotada y cansada de albergar pensamientos dañinos. Suelo despertarme tranquila, pero enseguida vuelve esa sensación de vacío. Sé que este proceso durará mucho tiempo y que intentar apresurarlo no sería sano ni me haría bien. He reflexionado mucho sobre lo sucedido y sigo dándole vueltas a todo lo que ocurrió y a las razones detrás. Soy consciente de que no hay respuestas y que quizá es mejor así, pero el dolor sigue ahí: duele el engaño, duele la traición y todo lo que esto ha conllevado. Me está costando mucho mantener este contacto cero, el no saber nada de él, ni cómo está, ni si estará bien o mal. Sé que no debería ni siquiera pensar en él, pero le extraño; extraño nuestras conversaciones, nuestras llamadas, esos mensajes tan bonitos. Echo de menos a la persona que fue conm...

Hay que dejar ir

  A veces, la vida nos enfrenta a la necesidad de soltar lo que más queremos, aunque duela, aunque el miedo y la nostalgia se enreden en el pecho como raíces tercas. Hoy, me descubro en el difícil proceso de dejar ir aquello —o a quien— alguna vez fue mi refugio y mi alegría. No es fácil desprenderse, admitir que el ciclo ha llegado a su fin, sobre todo cuando lo compartido fue tan bueno, tan autentico, tan bonito. Reconozco cuanto me ha costado soltar. Has sido piedra angular en mi vida, fuente inagotable de amor y felicidad. Decirte adiós me pesa, me duele en lo más profundo, porque nuestra historia estuvo llena de ternura, de descubrimientos, de valentía compartida. Contigo aprendí a quererme mejor y a vencer temores que antes me paralizaban; contigo fui capaz de abrir alas y explorar la vida desde otro lugar. Siempre intenté comprender tus silencios, acompañarte en tus miedos, estar presente en tu tempestad. Y aunque a veces el amor parece bastar, a veces tampoco es suficie...

Renacer entre la tristeza

Reflexiones sobre el dolor y la esperanza La inmensidad de todo lo que hago se reduce, en este momento, a una mínima parte. Siento un profundo dolor en mi interior. Sé que aún me queda mucho por llorar; todavía no ha salido todo ese torrente de lágrimas que, quizá, me traería algo de calma. Hemos hablado mucho, tú y yo. Te he contado todo lo que ha ocurrido, mis miedos, mis dudas, mis debilidades. Sé que este no es un camino fácil y que la vida da muchas vueltas: jamás puedes saber dónde vas a terminar. Hay un vacío en mi interior que, lo presiento, permanecerá aquí mucho tiempo; este proceso no es lineal: tal vez mañana me sienta mejor y al día siguiente, no. Nunca hubiera imaginado que todo acabaría de esta manera, con la sensación de que ya no habrá más. Es duro sentir que alguien a quien quieres se equivoca tanto que no hay retorno posible. Siento mucha rabia, porque esto no era lo que yo deseaba; quería ser feliz y disfrutar de la vida tanto como me fuera posible, pero no logro pe...

Despedida con amor propio

  A veces, despedirse significa cerrar una etapa para poder avanzar, aunque duela el alma. Esta carta nace desde lo más profundo de mi corazón, cargada de emociones, silencios y aprendizajes. No es fácil poner en palabras el adiós a una historia que, pese a su brevedad, dejó huellas imborrables y momentos de luz en mi vida. Hoy, escribo para liberar todo lo que no pude decir en voz alta: mis miedos, mi dolor, pero también mi gratitud por los instantes compartidos. Reconozco en mí la fuerza de quien ha amado de verdad y la valentía de quien elige soltar, aun cuando quisiera quedarse. Hablo desde la honestidad, porque merezco ser fiel a lo que siento y a lo que soy; porque este duelo también es un acto de amor propio. Me abrazo en mis recuerdos y me permito llorar lo que se fue, pero también celebro lo que queda de mí: una persona entera, capaz de recomponerse, de aprender y de volver a sonreír. Esta despedida es, ante todo, un compromiso conmigo misma: seguir mi camino, confiar ...

La Vivienda Digna: Un Derecho en Peligro

  La Constitución dice en su artículo 47: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.” ¿Vosotros habéis tenido alguna vez la oportunidad, que no el derecho porque eso está por verse, de disfrutar de una vivienda digna y adecuada? Creo que desde hace unos años y a raíz de las crisis inmobiliarias que hemos tenido, este artículo está cada día más lejos de cumplirse. Los poderes públicos ya no son tan públicos y, a veces, creo que más privados si cabe. Hemos convertido al pueblo en un mero especulador; da igual donde vivas, el afán de querer más, enriquecerse más, está a la orden del día. Ahora mismo es imposible tener una independencia si no tienes pareja o compartes piso. Sigues viviendo con tus padres hasta una ed...