“Maldito lunes”: cuando la semana empieza con tormenta
Maldito lunes, que llegas sin avisar. No das tregua para recomponerse del intenso fin de semana. Vienes como un vendaval, sin posibilidad de refugio. O lo afrontas, o no hay vuelta atrás. La ansiedad se disipa solo cuando este fatídico día pasa de largo. Cuando despierto y ya es martes, siento que puedo respirar. Pero los días avanzan y, curiosamente, mientras se acerca el siguiente lunes, las ganas de que no llegue aumentan. Supongo que la ansiedad tiene sus propios mecanismos para manifestarse, y este es uno de ellos: hacer que los lunes pesen más de lo que deberían. Intento recurrir a remedios para no pensar en el lunes, para esquivar esa sensación de vacío que muchas veces se instala y no quiere irse. Hago lo posible por que no me afecte, por seguir con mi vida, con lo que hago, con lo que me construye. Gracias a todo lo que hago en mi día a día, mantengo la ansiedad a raya. Hace tiempo que dejé de hablar del “muerto”. Ya no lo hago presente en mi cabeza. Y así, poco a poco, esto ...