Soltar para sanar

La verdadera inteligencia está en saber cuándo hay que huir, y no quedarse anclado en un momento determinado. No puedo pretender que el tiempo pase rápido ni que la vida me lleve por buenos caminos, pero sí puedo decidir qué hacer con ese tiempo y con esa vida.

Las circunstancias en las que me encuentro ahora me obligan a intentar desprenderme de esa raíz que sigue anclada a mí. ¿Cómo es posible que algo tan efímero haya podido arraigarse tanto, hasta el punto de no saber cómo liberarme de esta cárcel emocional? Una parte de mí no quiere soltar esa cadena que me ata a un pasado que ya no existe, mientras otra tira con fuerza de ella porque ya no quiero seguir viviendo esta tortura.

Una tortura que me ahoga poco a poco, que me deja un nudo en el pecho constante. No puedo ser feliz si sigo buscando algo que ya no está. Sé que me hace daño. Sé que esta angustia se irá si dejo de pensarlo tantas veces, si dejo de darle voz, de alimentarlo. Tengo muchos recuerdos buenos, pero he olvidado los malos, que también existieron y fueron horribles.

Tengo que concienciarme de que esto debe terminar. Sé que hay una parte de mí que no quiere abandonar esos recuerdos, pero debe hacerlo para poder superarlo. Todos sabemos que me han hecho daño, y es momento de dejar atrás el victimismo y ser consciente de que hay mucho amor en lo que me rodea. Ese amor del pasado no fue real, y ya no existe.

Tardaré en olvidarlo si sigue rondando mi cabeza. Deja de buscarle. Él ya ha pasado página. Deja de querer saber, deja de pasar el mal trago de ver cosas que no te hacen bien y que solo aumentan tu ansiedad. Te mereces una vida tranquila. Te mereces paz.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ojalá

REFLEXIONES

Despedida con amor propio