He decidido dejarte ir, con todo el dolor de mi corazón.
Me doy cuenta de que esto ya no va a ninguna parte. Esta relación terminó hace mucho tiempo. Estoy muy triste, pero sé que esto forma parte del proceso, y que será un camino largo, lleno de altibajos. Habrá días en los que me sienta mejor, y otros en los que te extrañe tanto que lo único que quiera sea oír tu voz. Pero ya no estás. Ya no está la persona a la que yo quería.
Los buenos momentos entre tú y yo se han ido. Ya no hay llamadas ni mensajes.
Ya no me queda nada de esa persona, solo recuerdos. Recuerdos que, con el tiempo, se irán espaciando hasta que mi mente deje de acudir a ellos en los momentos de soledad. Hasta que ya no busque su presencia en cada rincón, ni su olor en el aire.
Siento una profunda tristeza por haberme entregado tanto en una relación que no era recíproca, en algo que al final no iba a hacerme feliz.
Ojalá todo esto pase pronto, aunque sé que llevará tiempo. Por ahora, no tener contacto me está ayudando. Me permite dejar de pensar en él poco a poco, dejar de querer saber de él.
El otro día tuve que hacer un viaje largo en solitario. Aproveché para pensar en todo el daño que me han hecho y cómo salir de allí. Entendí que debo cerrar página y olvidar, pero no desde el rencor. Tengo que evolucionar hacia la indiferencia y, desde allí, reconstruirme. No va a ser fácil, desde luego, pero es lo que hay que hacer.
ResponderEliminar