Entradas

Ansiedad y la Búsqueda de la Calma Interior

En ocasiones experimento ansiedad y no pasa nada; es algo que todos sentimos, pues se trata de una reacción natural de nuestro cuerpo ante los peligros que nos rodean constantemente. En el pasado, esta respuesta surgía cuando nuestra supervivencia estaba en riesgo, como cuestión de vida o muerte. Hoy en día, esos peligros han cambiado y, aunque no siempre sean amenazas reales, continúan afectándonos a diario. La Real Academia Española define la ansiedad como "la angustia que acompaña a muchas enfermedades, especialmente a ciertas neurosis, y que impide el sosiego." Esto plantea algunas preguntas: ¿Si no estamos enfermos, no podemos sentir ansiedad? ¿Será posible alcanzar la calma alguna vez? Últimamente, esa ansiedad ha perturbado mi tranquilidad y me ha impedido estar en paz conmigo misma. Durante mucho tiempo logré mantener esa serenidad, quizás porque había delegado la responsabilidad de mi bienestar emocional en otra persona. Esa decisión, sin embargo, no fue acertada...

“Maldito lunes”: cuando la semana empieza con tormenta

Maldito lunes, que llegas sin avisar. No das tregua para recomponerse del intenso fin de semana. Vienes como un vendaval, sin posibilidad de refugio. O lo afrontas, o no hay vuelta atrás. La ansiedad se disipa solo cuando este fatídico día pasa de largo. Cuando despierto y ya es martes, siento que puedo respirar. Pero los días avanzan y, curiosamente, mientras se acerca el siguiente lunes, las ganas de que no llegue aumentan. Supongo que la ansiedad tiene sus propios mecanismos para manifestarse, y este es uno de ellos: hacer que los lunes pesen más de lo que deberían. Intento recurrir a remedios para no pensar en el lunes, para esquivar esa sensación de vacío que muchas veces se instala y no quiere irse. Hago lo posible por que no me afecte, por seguir con mi vida, con lo que hago, con lo que me construye. Gracias a todo lo que hago en mi día a día, mantengo la ansiedad a raya. Hace tiempo que dejé de hablar del “muerto”. Ya no lo hago presente en mi cabeza. Y así, poco a poco, esto ...

Soltar para sanar

La verdadera inteligencia está en saber cuándo hay que huir, y no quedarse anclado en un momento determinado. No puedo pretender que el tiempo pase rápido ni que la vida me lleve por buenos caminos, pero sí puedo decidir qué hacer con ese tiempo y con esa vida. Las circunstancias en las que me encuentro ahora me obligan a intentar desprenderme de esa raíz que sigue anclada a mí. ¿Cómo es posible que algo tan efímero haya podido arraigarse tanto, hasta el punto de no saber cómo liberarme de esta cárcel emocional? Una parte de mí no quiere soltar esa cadena que me ata a un pasado que ya no existe, mientras otra tira con fuerza de ella porque ya no quiero seguir viviendo esta tortura. Una tortura que me ahoga poco a poco, que me deja un nudo en el pecho constante. No puedo ser feliz si sigo buscando algo que ya no está. Sé que me hace daño. Sé que esta angustia se irá si dejo de pensarlo tantas veces, si dejo de darle voz, de alimentarlo. Tengo muchos recuerdos buenos, pero he olvidado ...

REFLEXIONES

  A veces, la vida nos sorprende llevándonos por trayectorias que jamás imaginamos recorrer. Estos caminos, que muchas veces resultan difíciles e inexplorados, nos obligan a avanzar por sendas que nunca pensamos que serían parte de nuestra historia. Cuando nos enfrentamos a ellos, solo nos queda caminar y descubrir lo que el destino tiene preparado. Durante mucho tiempo, adopté una actitud conformista ante la vida, aceptando todo tal y como venía, pensando que simplemente “era lo que había y nada más”. Sin embargo, con el paso del tiempo, he aprendido a no conformarme con lo que tengo, y he comenzado a gestionar mi vida y las circunstancias de la mejor manera posible. Reconozco que a veces puedo equivocarme, como cualquier ser humano, pero he dejado de temer al riesgo; ahora me permito vivir plenamente, sabiendo que cada día puede ser el último. Las decepciones forman parte de la vida y, en muchas ocasiones, surgen de las expectativas que proyectamos en los demás, creyendo erróneam...

El Grito del Silencio

  A veces el silencio grita demasiado fuerte y yo lo oigo. Lo oigo desde muy lejos, lo oigo en mi interior como grita lo que yo a veces tengo miedo de decir. Me quedo callada y dejo que hable. Que me diga las cosas que yo pienso y las que nunca he pensado también. Dejo que mi mente me lleve por lugares que nunca he querido conocer. Debo conocerlos, debo dejarme llevar y ver qué ocurre. Nunca me hubiera gustado explorarlos, pero aquí están y hay que transitar por ellos. A veces me sorprendo a mí misma pensando cosas que no debería y enseguida intento bloquearlo y que desaparezca, pero sigue aquí, sigue llenando mis noches que a veces se convierten en amargas. Todavía tengo noches en las que busco razones para esta despedida, busco alguna lógica sobre lo que ha pasado, pero no la hay ni la va a haber. Sé que este proceso es largo y que solo depende de mí cómo afrontarlo. Dejar que esto se quede anclado dentro de mí o dejar que salga y se vaya. Quiero mirar por la rendija y ...

RENACER ENTRE PAGINAS NUEVAS

   Ya he dejado de invertir energía en aquello que no me hace bien. He vuelto a mis rutinas que tanto me hacían falta. Necesitaba, también, ocupar mi tiempo en cosas que requirieran mi atención y concentración. Necesito dejar de pensar en todo lo que ha sucedido, porque sinceramente no me hace bien. He vivido meses muy bonitos, pero ahora debo dejar ir esta historia y cerrar el capítulo para iniciar otros. Otros capítulos que me impulsen a ser mejor persona, que me permitan volver a confiar en las personas. No todo el mundo es cobarde ni mentiroso; no todas las personas son adolescentes que no saben lo que quieren ni cómo tratar a quienes les rodean. Quizá hable desde la rabia y el dolor, pero es lo que ahora mismo siento. Sé que el amor cada vez se irá más lejos y no volverá. Yo seguiré aquí, con mi vida, con mis inquietudes y con todas aquellas cosas que me hacen tan feliz. El deporte, que me ayuda a desconectar y me hace sentir mejor cada día. Mis clases de italiano, ...

He decidido dejarte ir, con todo el dolor de mi corazón.

Me doy cuenta de que esto ya no va a ninguna parte. Esta relación terminó hace mucho tiempo. Estoy muy triste, pero sé que esto forma parte del proceso, y que será un camino largo, lleno de altibajos. Habrá días en los que me sienta mejor, y otros en los que te extrañe tanto que lo único que quiera sea oír tu voz. Pero ya no estás. Ya no está la persona a la que yo quería. Los buenos momentos entre tú y yo se han ido. Ya no hay llamadas ni mensajes. Tengo que aprender a convivir con este dolor que me quema por dentro, que me hace sentir un nudo en el estómago todo el día. A veces la ansiedad aparece, pero me he dado cuenta de que soy más fuerte que ella, más fuerte que antes. Todos los días me repito a mí misma: "Celia, tú puedes. Celia, ya has pasado por esto antes." Ya no me queda nada de esa persona, solo recuerdos. Recuerdos que, con el tiempo, se irán espaciando hasta que mi mente deje de acudir a ellos en los momentos de soledad. Hasta que ya no busque su presencia en ...