El Grito del Silencio
A veces el silencio grita demasiado fuerte y yo lo oigo. Lo oigo desde muy lejos, lo oigo en mi interior como grita lo que yo a veces tengo miedo de decir. Me quedo callada y dejo que hable. Que me diga las cosas que yo pienso y las que nunca he pensado también. Dejo que mi mente me lleve por lugares que nunca he querido conocer. Debo conocerlos, debo dejarme llevar y ver qué ocurre. Nunca me hubiera gustado explorarlos, pero aquí están y hay que transitar por ellos. A veces me sorprendo a mí misma pensando cosas que no debería y enseguida intento bloquearlo y que desaparezca, pero sigue aquí, sigue llenando mis noches que a veces se convierten en amargas. Todavía tengo noches en las que busco razones para esta despedida, busco alguna lógica sobre lo que ha pasado, pero no la hay ni la va a haber. Sé que este proceso es largo y que solo depende de mí cómo afrontarlo. Dejar que esto se quede anclado dentro de mí o dejar que salga y se vaya. Quiero mirar por la rendija y ...