Dejar de sentir
Dejar de sentir pena para poder avanzar, dejar a un lado el rencor que a veces nos llena y que no nos deja avanzar. No puedo pretender ser la misma que ayer ni pensar lo mismo que hace un año, no serviría de nada. El amor a veces debe salir, como un torrente que se lleva todo y no regresa, o si regresa, no es el mismo amor, ni el mismo cuerpo, ni la misma alma. No dejo de pensar qué hubiera pasado si no hubiera tomado aquellas decisiones, si hubiera hecho lo que se esperaba de mí. ¿Qué hubiera pasado si hubiera seguido las normas? Claramente no lo sé. Solo sé que las decisiones que tomamos ahora nos llevan a un futuro incierto. Aunque pretendamos adivinarlo, a veces, con nuestras decisiones hubiéramos sabido de antemano qué es lo que nos iba a suceder. Ya no me dejo llevar por las cosas que suceden. Tomo consciencia del aquí y del ahora, de lo que me está pasando y de lo que puede pasar. No soy adivina, pero sí sé qué es lo que quiero y lo que no. He madurado, ya no me asusta rec...