“Maldito lunes”: cuando la semana empieza con tormenta

Maldito lunes, que llegas sin avisar.


No das tregua para recomponerse del intenso fin de semana. Vienes como un vendaval, sin posibilidad de refugio. O lo afrontas, o no hay vuelta atrás.

La ansiedad se disipa solo cuando este fatídico día pasa de largo. Cuando despierto y ya es martes, siento que puedo respirar. Pero los días avanzan y, curiosamente, mientras se acerca el siguiente lunes, las ganas de que no llegue aumentan. Supongo que la ansiedad tiene sus propios mecanismos para manifestarse, y este es uno de ellos: hacer que los lunes pesen más de lo que deberían.

Intento recurrir a remedios para no pensar en el lunes, para esquivar esa sensación de vacío que muchas veces se instala y no quiere irse. Hago lo posible por que no me afecte, por seguir con mi vida, con lo que hago, con lo que me construye.

Gracias a todo lo que hago en mi día a día, mantengo la ansiedad a raya. Hace tiempo que dejé de hablar del “muerto”. Ya no lo hago presente en mi cabeza. Y así, poco a poco, esto va disminuyendo, hasta que desaparezca del todo. El vacío ya se fue. Ahora solo queda esa pena que, curiosamente, me recuerda que sigo viva, que no tengo el piloto automático activado.

La vida me ha llevado por un camino extraño últimamente. A veces no lo entiendo, pero sé que lo que pasó tenía que pasar. Me hizo ver que lo mejor estaba por llegar. Un suceso duro me despertó de un letargo y me impulsó a cambiar todo aquello que no estaba bien en mi vida.

Abrazar el deporte se ha convertido en algo habitual, en algo sin lo que ya no podría vivir. Querer a mi bici como una compañera fiel que nunca me abandona. No creo que esa persona me ayudara, pero sí que el daño que me hizo consiguió activarme, encender todo lo bueno que hay en mí.

Hace meses que no tengo atracones. Podría tenerlos ahora, pero ya no necesito calmar mi ansiedad con comida. Ahora salgo a andar, voy a crossfit o desgasto el carril bici de mi ciudad. He dejado de alimentarme con comidas que dañaban mi cuerpo.

No hay nada más bonito que volver a descubrirte, volver a quererte, volver a ser tú.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ojalá

REFLEXIONES

Despedida con amor propio