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He decidido dejarte ir, con todo el dolor de mi corazón.

Me doy cuenta de que esto ya no va a ninguna parte. Esta relación terminó hace mucho tiempo. Estoy muy triste, pero sé que esto forma parte del proceso, y que será un camino largo, lleno de altibajos. Habrá días en los que me sienta mejor, y otros en los que te extrañe tanto que lo único que quiera sea oír tu voz. Pero ya no estás. Ya no está la persona a la que yo quería. Los buenos momentos entre tú y yo se han ido. Ya no hay llamadas ni mensajes. Tengo que aprender a convivir con este dolor que me quema por dentro, que me hace sentir un nudo en el estómago todo el día. A veces la ansiedad aparece, pero me he dado cuenta de que soy más fuerte que ella, más fuerte que antes. Todos los días me repito a mí misma: "Celia, tú puedes. Celia, ya has pasado por esto antes." Ya no me queda nada de esa persona, solo recuerdos. Recuerdos que, con el tiempo, se irán espaciando hasta que mi mente deje de acudir a ellos en los momentos de soledad. Hasta que ya no busque su presencia en ...

Ojalá

  Desearía poder dejar atrás esta pena que lo llena todo y este vacío que me impide ver más allá. Ojalá desaparecieran todos esos momentos. Ojalá desaparecieras tu. Todo lo que hemos tenido vuelve a mi cabeza una y otra vez, generando una ansiedad que yo no he pedido, que no he buscado. Quiero volver a ese momento feliz, pero siento tanta tristeza que deshecho la idea casi al momento. Ojalá la tristeza desapareciera, pero no puede ser, todo tiene su proceso y tiene que ser así. La gente me dice que esto es el mismo proceso de desengancharse de una droga. Al final la dopamina hace el mismo efecto en ti. Sabes que no está bien pero solo quieres saber de esa persona, saber si está bien y si no te ha olvidado. Me está costando muchísimo y no dejo de pensar en todo y todo lo que pasó. Se que hice lo correcto y que salí de allí sabiendo que estaba haciéndolo bien, aunque estuviera en ese momento rota de dolor. Tuve fuerzas para saber que no era el sitio correcto. Se que ahora no lo veo c...

Hay un vacío en mi

  Hace una semana que siento un vacío en mi interior, un vacío que nada logra llenar y que, cuando parece hacerlo, se desvanece rápidamente. Llevo días formulándome tantas preguntas que mi mente se siente agotada y cansada de albergar pensamientos dañinos. Suelo despertarme tranquila, pero enseguida vuelve esa sensación de vacío. Sé que este proceso durará mucho tiempo y que intentar apresurarlo no sería sano ni me haría bien. He reflexionado mucho sobre lo sucedido y sigo dándole vueltas a todo lo que ocurrió y a las razones detrás. Soy consciente de que no hay respuestas y que quizá es mejor así, pero el dolor sigue ahí: duele el engaño, duele la traición y todo lo que esto ha conllevado. Me está costando mucho mantener este contacto cero, el no saber nada de él, ni cómo está, ni si estará bien o mal. Sé que no debería ni siquiera pensar en él, pero le extraño; extraño nuestras conversaciones, nuestras llamadas, esos mensajes tan bonitos. Echo de menos a la persona que fue conm...

Hay que dejar ir

  A veces, la vida nos enfrenta a la necesidad de soltar lo que más queremos, aunque duela, aunque el miedo y la nostalgia se enreden en el pecho como raíces tercas. Hoy, me descubro en el difícil proceso de dejar ir aquello —o a quien— alguna vez fue mi refugio y mi alegría. No es fácil desprenderse, admitir que el ciclo ha llegado a su fin, sobre todo cuando lo compartido fue tan bueno, tan autentico, tan bonito. Reconozco cuanto me ha costado soltar. Has sido piedra angular en mi vida, fuente inagotable de amor y felicidad. Decirte adiós me pesa, me duele en lo más profundo, porque nuestra historia estuvo llena de ternura, de descubrimientos, de valentía compartida. Contigo aprendí a quererme mejor y a vencer temores que antes me paralizaban; contigo fui capaz de abrir alas y explorar la vida desde otro lugar. Siempre intenté comprender tus silencios, acompañarte en tus miedos, estar presente en tu tempestad. Y aunque a veces el amor parece bastar, a veces tampoco es suficie...

Renacer entre la tristeza

Reflexiones sobre el dolor y la esperanza La inmensidad de todo lo que hago se reduce, en este momento, a una mínima parte. Siento un profundo dolor en mi interior. Sé que aún me queda mucho por llorar; todavía no ha salido todo ese torrente de lágrimas que, quizá, me traería algo de calma. Hemos hablado mucho, tú y yo. Te he contado todo lo que ha ocurrido, mis miedos, mis dudas, mis debilidades. Sé que este no es un camino fácil y que la vida da muchas vueltas: jamás puedes saber dónde vas a terminar. Hay un vacío en mi interior que, lo presiento, permanecerá aquí mucho tiempo; este proceso no es lineal: tal vez mañana me sienta mejor y al día siguiente, no. Nunca hubiera imaginado que todo acabaría de esta manera, con la sensación de que ya no habrá más. Es duro sentir que alguien a quien quieres se equivoca tanto que no hay retorno posible. Siento mucha rabia, porque esto no era lo que yo deseaba; quería ser feliz y disfrutar de la vida tanto como me fuera posible, pero no logro pe...

Despedida con amor propio

  A veces, despedirse significa cerrar una etapa para poder avanzar, aunque duela el alma. Esta carta nace desde lo más profundo de mi corazón, cargada de emociones, silencios y aprendizajes. No es fácil poner en palabras el adiós a una historia que, pese a su brevedad, dejó huellas imborrables y momentos de luz en mi vida. Hoy, escribo para liberar todo lo que no pude decir en voz alta: mis miedos, mi dolor, pero también mi gratitud por los instantes compartidos. Reconozco en mí la fuerza de quien ha amado de verdad y la valentía de quien elige soltar, aun cuando quisiera quedarse. Hablo desde la honestidad, porque merezco ser fiel a lo que siento y a lo que soy; porque este duelo también es un acto de amor propio. Me abrazo en mis recuerdos y me permito llorar lo que se fue, pero también celebro lo que queda de mí: una persona entera, capaz de recomponerse, de aprender y de volver a sonreír. Esta despedida es, ante todo, un compromiso conmigo misma: seguir mi camino, confiar ...

La Vivienda Digna: Un Derecho en Peligro

  La Constitución dice en su artículo 47: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.” ¿Vosotros habéis tenido alguna vez la oportunidad, que no el derecho porque eso está por verse, de disfrutar de una vivienda digna y adecuada? Creo que desde hace unos años y a raíz de las crisis inmobiliarias que hemos tenido, este artículo está cada día más lejos de cumplirse. Los poderes públicos ya no son tan públicos y, a veces, creo que más privados si cabe. Hemos convertido al pueblo en un mero especulador; da igual donde vivas, el afán de querer más, enriquecerse más, está a la orden del día. Ahora mismo es imposible tener una independencia si no tienes pareja o compartes piso. Sigues viviendo con tus padres hasta una ed...