Renacer entre la tristeza
Reflexiones sobre el dolor y la esperanza
La inmensidad de todo lo que hago
se reduce, en este momento, a una mínima parte.
Siento un profundo dolor en mi
interior. Sé que aún me queda mucho por llorar; todavía no ha salido todo ese
torrente de lágrimas que, quizá, me traería algo de calma. Hemos hablado mucho,
tú y yo. Te he contado todo lo que ha ocurrido, mis miedos, mis dudas, mis
debilidades. Sé que este no es un camino fácil y que la vida da muchas vueltas:
jamás puedes saber dónde vas a terminar. Hay un vacío en mi interior que, lo
presiento, permanecerá aquí mucho tiempo; este proceso no es lineal: tal vez
mañana me sienta mejor y al día siguiente, no. Nunca hubiera imaginado que todo
acabaría de esta manera, con la sensación de que ya no habrá más. Es duro
sentir que alguien a quien quieres se equivoca tanto que no hay retorno
posible. Siento mucha rabia, porque esto no era lo que yo deseaba; quería ser
feliz y disfrutar de la vida tanto como me fuera posible, pero no logro
perdonar el dolor tan grande que me han causado. Quizás algún día logre
perdonar lo ocurrido, pero sé que ya nada será igual. La confianza que tenía en
esa persona desapareció. Intento entender dónde estuvo el fallo, qué podría
haberse hecho mejor, pero no sé por qué me hago tantas preguntas si, en el
fondo, ya conozco la respuesta. Quisiera dejar de pensar, pero mi mente siempre
regresa a ese instante, al momento en que descubrí la verdad, cuando todo se
derrumbó y mi corazón se rompió. Cuando la gente dice que siente ese crujido
interior, yo también lo sentí. Qué difícil es esto. Estoy cansada, no puedo
dormir bien; lo intento, pero al despertar, la tristeza sigue ahí. Sé que esto
pasará, pero el tiempo transcurre muy despacio y me siento en lo más oscuro,
sin ver aún la luz al final del túnel.
Tengo ganas de sacar todas las
lágrimas que llevo dentro, pero no quiero que nadie me vea. Prefiero esconder
ese dolor y deseo que desaparezca. Siento que nunca merecí todo esto. No sé si
la vida intenta darme lecciones a base de golpes, porque si no, no lo entiendo.
No comprendo por qué algunas personas deciden dejar de confiar y destruir todo
aquello que las hacía felices. No entiendo por qué optan por tirar por la borda
algo tan bonito. A veces, la gente teme sentir, teme no ser suficiente. Muchas
personas no priorizan su salud mental ni sus emociones.
He trabajado mucho en mí para
saber lo que me conviene, lo mejor para mí y lo que quiero en cada momento. Yo
estaba bien, era feliz, pero no supe ver que la otra persona necesitaba ayuda,
que yo no podía dársela, que debí haber percibido que esa persona requería
otras cosas, principalmente aprender a quererse y hacerlo bien. Ojalá más
personas pidieran ayuda y se dejaran ayudar.
No guardo rencor, solo esa
tristeza que se ha instalado conmigo y no se va. Intento ser fuerte, aunque a
veces no lo consigo. Solo quiero cerrar los ojos y despertar de esta pesadilla
en la que me encuentro.
Sé que esto será largo y que no
hay vuelta atrás. Sé que será duro, pero tengo fe en que saldré adelante, como
he hecho en otras ocasiones, y que viviré mi vida y volveré a ser feliz.
En la vida hay que tener unas cosas claras.
ResponderEliminar-Todo tiene un principio y un final.
Por muy bonito e idílico que sea, termina en algún momento.
-En la vida se aprende a base de golpes u observando como otros son golpeados.
-Tenemos que aceptar que la muerte nos está esperando, en cualquier momento nos solicita.
-Al igual que la felicidad no es eterna, con el dolor pasa lo mismo.
Pasará.
Dicho esto, sólo queda avanzar.
Que a la muerte le cueste llegar hasta nosotros.