Dejar de sentir

 Dejar de sentir pena para poder avanzar, dejar a un lado el rencor que a veces nos llena y que no nos deja avanzar. No puedo pretender ser la misma que ayer ni pensar lo mismo que hace un año, no serviría de nada. El amor a veces debe salir, como un torrente que se lleva todo y no regresa, o si regresa, no es el mismo amor, ni el mismo cuerpo, ni la misma alma. No dejo de pensar qué hubiera pasado si no hubiera tomado aquellas decisiones, si hubiera hecho lo que se esperaba de mí. ¿Qué hubiera pasado si hubiera seguido las normas? Claramente no lo sé. Solo sé que las decisiones que tomamos ahora nos llevan a un futuro incierto. Aunque pretendamos adivinarlo, a veces, con nuestras decisiones hubiéramos sabido de antemano qué es lo que nos iba a suceder. Ya no me dejo llevar por las cosas que suceden. Tomo consciencia del aquí y del ahora, de lo que me está pasando y de lo que puede pasar. No soy adivina, pero sí sé qué es lo que quiero y lo que no. He madurado, ya no me asusta rechazar a la gente, ya no me da miedo el qué dirán. Sé lo que valgo, lo que vale mi trabajo y lo que puedo aportar. A veces me da miedo no saber enfrentarme a lo que hay, no saber enfrentarme a los posibles problemas. No he tomado todavía consciencia de dónde estoy y de lo que significa este cambio. La vida, al final de todo, da vueltas y este es otro cambio que necesitaba. Quizás la hartura, quizás el estancamiento, quizás que ya no te motiva lo que estás haciendo y eso no es bueno. Es necesaria una motivación que te lleve a ser mejor siempre, independientemente de dónde te encuentres. Siempre debes hacer aquello que te motive y que te motive a ser mejor persona siempre. No huyas de aquello que puede hacerte feliz por miedo a no saber qué es lo que pasará. El futuro es incierto, pero debemos hacerle caso cuando las señales son muy claras.

Comentarios

  1. La verdad es que las señales las recibimos y no nos atrevemos por ataduras, pero que razón tienes.

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