Volver a mi
Últimamente siento que estoy subida en una especie de montaña rusa emocional. Hay días en los que estoy bien, otros en los que me puede la apatía y otros en los que simplemente no sé muy bien qué siento. Quizá lo que más me pesa ahora mismo es esa sensación de no poder llegar a sentir algo por alguien. O, mejor dicho, de sentirlo y apagarlo antes de que pueda convertirse en algo. Como si una parte de mí estuviera constantemente vigilando para asegurarse de que no vuelvo a equivocarme. Este fin de semana estoy haciendo exactamente lo contrario de lo que suelo hacer: nada. Absolutamente nada. Y, en realidad, creo que lo necesito. Sé que vendrán otros fines de semana llenos de planes, de gente, de cosas que hacer y de poco tiempo para descansar. Así que ahora quiero permitirme parar. Tengo muchas razones para sentirme afortunada. Tengo mi casa, mi trabajo, mi coche, puedo llegar a fin de mes y tengo una vida que, vista desde fuera, tiene muchas cosas por las que estar agradecida...